Hay días que la vida me da vértigo. Todo me da miedo, me impresiona y me siento incapaz de seguir. Días en los que solo quiero dormir. A veces dormir me calma, tengo sueños agradables y me despierto animada, aunque sean solo eso, sueños. Sueño mucho últimamente. Pero no siempre. Y al despertar de una noche sin esos sueños reconfortantes, me noto desvalida. Hay veces que ni en el reducto de los sueños me siento feliz.


Deja un comentario