Semáforos

En mi ciudad, por las noches, a partir de ciertas horas intempestivas, algunos semáforos quedan en ámbar, con la luz intermitente. No sé por qué se hace así (supongo que por el poco tráfico) ni tampoco sé si se hace en otras ciudades. La cuestión es que, hace unos días, volvía a casa a una de esas horas intempestivas y me quedé absorta observando uno de esos semáforos, entre sorprendida porque hacía mucho, muchísimo que no volvía tan tarde a casa, y fascinada, pensando en la complejidad del sistema de semáforos, cuando funciona de día, en todas las intersecciones, cruces y calles reguladas por ellos. Estuve un rato mirándolo, hasta saqué el móvil para grabarlo. Me parecía un trabajador en su rato de descanso, pero sin descansar del todo, como el perro que duerme con una oreja levantada, pendiente de cualquier imprevisto que se presente. El vigilante vigilando, pero menos.



Deja un comentario