Lo dije el otro día: leer un libro después de uno que te ha encantado es difícil. Y creo que por eso no disfruté de esta novela tanto como hubiera hecho en otro momento. El punto de partida es el regalo que una anciana hace a su médico, lo que parecen un montón de trastos inservibles, incluyendo más de una docena de cuadros en mal estado, que podrían ser más importantes de lo que parece. Una historia con intriga, investigaciones, humor, un punto de mala leche y unas cuantas historias de amor. Hay personajes adorables, hay personajes tontísimos y hay personajes intercambiables y hay mucho sobre el mercado del arte, que conozco cero. Hay pasajes que me chiflan y otros que me hubiera saltado tranquilamente. Lo dicho, me ha gustado y creo que en otro momento me hubiera gustado más.


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